El Salvador: Aprendizaje sobre las tasas de evapotranspiración en escenarios de cambio climático

Del 25 al 27 de septiembre, los miembros de la Red Centroamericana de Instituciones de Ingeniería (REDICA) recibieron capacitación sobre las tasas de evapotranspiración en escenarios de cambio climático. Los miembros aprendieron a comprender y ejecutar diferentes herramientas para determinar las necesidades de agua para el riego de los cultivos. El taller se realizó en la ciudad de San Salvador, El Salvador, en colaboración con Cap-Net.

El taller fue facilitado por Lilliana Arrieta Quesada (REDICA), José Roberto Duarte (REDICA), Omar Flores (Universidad de San Carlos de Guatemala), Otoniel Echeverría (Universidad del Valle de Guatemala) y Alejandra Rojas (Universidad de Costa Rica).

Contexto

Incluso cuando el nivel de estrés hídrico en América Central no es tan alto como en Asia occidental, Asia central y el norte de África (donde supera el 60%), la región enfrenta graves niveles de estrés hídrico durante algunas partes del año. Por ejemplo, 32% en México, 39% en República Dominicana y 14% en El Salvador. La reutilización de las aguas residuales, el agua desalinizada y el uso directo del agua de drenaje agrícola son algunas de las estrategias aplicadas para reducir el estrés hídrico. Disminuir la extracción de agua al aumentar la productividad y la eficiencia en el uso de los recursos hídricos y aumentar su sostenibilidad es crucial. El aumento de la eficiencia del agua y la mejora de la gestión del agua son fundamentales para equilibrar las demandas de agua competidoras y crecientes de diversos sectores y usuarios.

El nivel de estrés hídrico es la relación entre el agua dulce total extraída y el total de recursos renovables de agua dulce en un país o región, después de considerar el agua necesaria para mantener el medio ambiente natural. El estrés hídrico no solo obstaculiza la sostenibilidad de los recursos naturales, sino que también obstaculiza el desarrollo económico y social, y tiende a afectar desproporcionadamente a las personas más desfavorecidas.

El conocimiento sobre el nivel de estrés hídrico contribuye a las capacidades de adaptación y la resiliencia climática, así como a la mitigación del cambio climático dentro de los sectores agrícolas.

Objetivos alcanzados

Durante la capacitación, los participantes pudieron:

  • Familiarizarse con las diferentes herramientas para reducir el riesgo de sequía.
  • Diferenciar la pérdida de cultivos por eventos climáticos de la pérdida de cultivos provocada por conflictos entre países. Esto también reveló la necesidad de monitorear la situación política de los países regionales.
  • Identificar la necesidad de continuar la capacitación para reducir la limitación en el campo tecnológico. Se hizo una recomendación para desarrollar una Unidad de Georreferencia para apoyar a los agricultores pequeños y pobres, así como para proporcionar más capacitación a nivel subnacional y nacional.
  • Integrar la capacitación de grupos de tareas en herramientas que ayuden a identificar la tasa de evaporación de los cultivos en la región de América Central.
  • Fortalecer la transferencia de conocimiento para monitorear el cumplimiento del derecho humano a la alimentación con los estándares internacionales.

Lecciones aprendidas

Los participantes aprendieron los conceptos básicos del ciclo del agua, los Principios de Dublín, el enfoque de cuenca, el ciclo de planificación de la GIRH y el ciclo del carbono. Además, estudiaron el derecho humano a la alimentación y los diferentes métodos para monitorear su cumplimiento. La gobernanza del agua y los componentes de equidad y eficiencia en los recursos hídricos también formaron parte del material de capacitación.

Con respecto a los cultivos y los escenarios de cambio climático, los participantes aprendieron sobre la clasificación del uso del suelo por imagen satelital, los mecanismos de datos climatológicos, la evapotranspiración y los factores meteorológicos, los diferentes tipos de evapotranspiración fueron explorados junto con un estudio de caso de Panamá.

Además, se estudiaron diferentes sistemas agrometeorológicos. Por ejemplo, “AquaCRop”, un modelo de cultivo único para riego, y WaPOR, una herramienta de la FAO que ayuda a comprender la tasa de escasez de agua, el rendimiento del agua del cultivo, la variabilidad del cambio climático y la zona de agotamiento radicular.

Finalmente, los participantes adquirieron conocimiento sobre los diferentes escenarios del cambio climático en los cultivos y la adaptación al cambio climático.